mari-riberaEl pasado domingo, 2 de septiembre, fallecía Mary Navarro de Rivera. Era una sonrisa, una dulzura con perfume de cinamomos, un encanto.

Tan callando como vivió, nos ha dejado. Todo el mundo del arte la recordará, en tantas exposiciones, siempre acompañada de Marie Claire Victoria, con su gorrita francesa.

Dedicó su vida a Manolo Rivera y a sus hijas, a mantener viva su obra y vívido su legado. Pero, además era pintora. Cuando se conocieron en Granada pintaban juntos, ella con excesivo pudor, que nunca perdió. Pintaba y llegó a hacer una exposición en Colombia. Memorias, 1928-1971, Manolo Rivera, Granada 2007, p. 68, podemos leer: “El día 12 (octubre de 1951) a las 11de la mañana, en el Santuario del Perpetuo Socorro, donde hice mi primera Comunión, donde tantas tardes fui de niño con mis padres, contrajimos matrimonio. Era una magnífica mañana y Mary llego a la iglesia como una niña vestida de novia…”.

Desde que fueron novios, no se separaron, eran como dos caras de una página y sólo en contadas ocasiones, cuando estuvo embarazada, dejó de acompañarle. Vivieron los años grises y el triunfo de Manolo juntos y cuando él murió, 2 de enero de 1995, Mary quedó como si le hubieren cercenado parte de su cuerpo.

Cariñosa, sencilla, natural, guapa, muy granaina, custodió la obra de Manolo Rivera, como mejor supo, y eso ha hecho que su nombre y su legado mantengan vigencia. La obra de Manolo Rivera, uno de los miembros fundadores del grupo El Paso brilla por si misma con su profunda originalidad, pero requiere atención y nadie estuvo tan pendiente de ello como Mary Rivera.

Generosa, desprendida, amiga fiel, atenta, cordial, administró con mano de seda un patrimonio creativo, que está en nuestra historia reciente del arte. Lo dejó todo por acompañar a Manolo. En las Memorias citadas hay sucesivos pasajes que hablan de su amor y de una andadura al mismo paso, juntitos.

En la iglesia que construyó Fernando Higueras, otro artista, en Pozuelo, en la tarde-noche del día 12 ha sonado una oración fúnebre en su recuerdo en presencia de sus hijas, sus nietos y sus amigos, muchos y conocidos, pero sobre todo, Marie Claire y Teresa Alberti, que se emocionaba evocándola. Vivió, amó y fue amada, vio crecer a sus nietos y mantuvo con dignidad el prestigio de la obra de Manolo. No está mal para una vida de mujer, en la sociedad de los hombres. Sit tibi terra levis, Mary, nos quedamos para siempre con tu sonrisa, genuina, pulcra, limpia, hermosa, leve, hechicera, azul de cinamomos, de niña novia de la vida.

 

Tomás Paredes

COLABORACIONES

AECA pone a disposición de sus asociados esta sección abierta a la participación de todos sus miembros que quieran enviarnos noticias, opiniones, crónicas, reseñas o artículos de interés dentro de lo que son los objetivos de la Asociación y en el marco de los campos de actuación de la crítica de arte.
Enviar el material –texto en Word, imágenes en jpg– a María Dolores Arroyo (Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.), y especificar "Colaboración" en el asunto del mensaje.

VISITAS AECA

3140161
Hoy
Ayer
Esta semana
Última semana
Este mes
El pasado mes
Total
974
747
1721
3120111
22852
43331
3140161
Our website is protected by DMC Firewall!