Hace aproximadamente tres meses, cuando Tomás Paredes me habló de una idea que bullía en su cabeza y salía de su corazón, para preparar cuidadosamente, sin que Santi se enterara bajo ningún concepto de detalle alguno, le comenté que en nombre de mi marido y en el mío propio, quería participar, como otros tantos amigos que ayer estaban presentes y los que estaban ausentes, como José Pérez-Guerra, que también estaba allí con su texto, su dibujo y su participación desinteresada porque se trataba de homenajear al amigo.
Ayer, a las 2 de la tarde, todos reunidos, nerviosos, esperando que se abriera la puerta por donde entraría Santiago, manejando su silla electrónica, milagros de la ciencia, para facilitar el movimiento a tantos y tantos que lo necesitan.
La emoción estuvo presente al ver la cara de sorpresa que puso, solo esperaba comer con Tomás Paredes, pero estábamos 24 más. Abría los ojos, miraba a un lado y a otro, emocionado, sin saber qué decir.
Le entregó el artífice de toda esta  historia, una caja misteriosa, preciosa, bien encuadernada, cuidada hasta el extremo, contenía las perlas que cada uno de sus amigos había ido entregando con mucho cariño, pintura, dibujo, grabado, poemas, escritos llenos de emoción, dedicados al amigo, y ¡cómo no!, en el fondo de  esa caja había una camiseta del Real Madrid, firmada por sus jugadores, que como buen aficionado le hizo una gran ilusión. Sus ojos brillaban como los del niño chico al que premian con unos dulces.
Ya pasados estos momentos, en el hotel Alfonso VIII, de Plasencia, esa ciudad tan maravillosa, conocida como la “Perla del Valle del Jerte”, nos sentamos a una mesa bien dispuesta para departir y compartir una deliciosa comida, no podía faltar un buen lomo de bellota…etc. Puerto tenía la culpa de todo este orden... Gonzalo Hidalgo, literato, escritor, leyó un soneto, que formaba parte del cofre de la ilusión que se le había entregado. Elegante, lleno de emoción, bien escrito, aunque su letra sea ilegible a veces, como el mismo apuntó.
Tomás, magnífico escritor y poeta  recitó  los versos que había escrito para el momento, como siempre buenos, cálidos, llenos de emoción de sensibilidad, de cariño y tan bien hechos…. que a  algunos de los componentes de la mesa, les brillaban los ojos por la emoción. Al final de este escrito los transcribo, porque creo que  hay que hacer honor a tan digno poema Emilia, su esposa, con muy bien criterio, había escrito un texto bonito, coherente, y recitó un poema, que no por tener años, había perdido actualidad…. Precioso… Romeral nos deleitó con su especial versión de los campanilleros, además de pintar bien, canta… Matías asimismo, cantó la versión original de los campanilleros; la Niña de la Puebla parecía estar por algún misterioso rincón; fina cuidada, muy bien entonada… animaron el cotarro y cada uno se decidió a  contar cosas próximas a Santiago a su relación con el amigo, el trabajador, el compañero de fatigas, con quien han compartido momentos difíciles , en jurados y otras muchas obras. Ha ayudado a tantos y tantos.. para que hubiera una  ilusión y un interés por la cultura, llámese teatro, baile, arte… da igual... pero siempre firme y solidario con todos. Otras personas no comparten con los demás todo lo que tienen a su alcance, muy al contrario se pierden en  manos de la corrupción o de la avaricia, pero “nuestro Santiago” no.. no es ni ha sido así durante su trayectoria como Director de la Obra, de Caja Plasencia y luego Caja Extremadura.
Creo que se deberían hacer más cosas cerca de las personas que se preocupan por los demás, sin límites, sin envidias, solo por el hecho de agradecer a quienes tanto nos dan y a veces no sabemos entender…

 

Manoli Ruiz

 

 

Für Elise

A Santiago Antón

... en un principio fue la noche
y su rumor oscuro,
vino luego la vida
y su sonrisa hermosa;
no el amor, ni la palabra,
la vida, audaz y generosa.

La fuerza azul de la energía
hizo posible el ser humano,
su ambición voraz y la poesía,
trágica o alegre, de su canto.

Con el hombre llegó la guerra,
el odio, el amor y el fuego,
los dioses y la cruel espera,
hija de un cisne blanco, negro
de cuello alto y elegante vuelo.

... en principio fue la noche
y el bronco arrullo de la sombra
con su belleza informe...

¡Está bien hecho el universo!
mas, sobra dolor y pobreza,
delirio destructor obsceno
y tanto afán en la vileza.

... entonces, in illo tempore,
no existía olvido, ni dinero,
los trajo sin esfuerzo el hombre
y la hiel y la envidia y el desprecio.

... en un principio, fue la noche
y tras el viaje alucinante
el corazón rinde su trote
y el tiempo sigue, inexorable,
con su costumbre de diamante.

Tomás Paredes

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