naranjoDecir hoy Naranjo, a secas, en el mundo del arte, es hablar de Eduardo Naranjo. ¡Una referencia del realismo español! Pintor, grabador, escenógrafo, escritor, académico, una personalidad que desborda los modelos, consagrado ya como un maestro. Poco dado a exponer, ahora exhibe el bonito gesto de realizar una individual, con motivo de la inauguración, en Murcia, de una nueva galería de arte: Léucade, C/ Jacobo de las Leyes 8, 30001.-Murcia( Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.)

 

Eduardo Naranjo, Monesterio 1944, estudió en Sevilla y Madrid, siempre orientado por una nítida pasión expresiva. Desde un naturalismo inicial, supera etapas hasta culminar en un realismo mágico, el lenguaje que le dio a conocer al gran público, que hoy se ha depurado, convertido en realismo sin adjetivos, ambicioso e iluminado de claridad, cuyos ejemplos mayores trazan su esplendor desde Vanesa, 2001-02, a Inés y la creación, 2011, obra soberbia, en majestad, que tantos siglos de arte aúna y tanta emoción.

 

Más de 30 obras reúne esta muestra, primera individual del autor en Murcia. Su Taurmaquia, carpeta de 10 grabados; litografías, serigrafías, aguafuertes, punta seca,

magníficos dibujos de diferentes datas; libros, grafitos sobre papel y dos telas: Nocturno III, 2006, y la monumental, Inés y la creación, 2011, óleo sobre lienzo,. 186x247 cm, valorado en 400.000 euros. Justo es decir que hay otros precios, desde 1.000 euros de alguna estampa a otros medios.

Suficiente para entrar en su cosmos, desde la estructura de dibujos imponentes, como El gorrión muerto, 1988, 60x53 cm(20.000 euros), a su Poeta en Nueva York, o los óleos, que dejan testimonio de una obra en madurez. ¡Nunca expresó tanta luz y tanta realidad, tanto hechizo, como en las obras últimas, que actualizan propuestas renacentistas! Obvio referir su evidente capacidad para el dibujo, sin la que no podría acometer, con el desparpajo técnico y formal con que lo hace, estas grandes obras recientes.

Siendo conocido como es, habiendo expuesto en Japón con un éxito contrastado, creo que no se ha prestado la atención necesaria a la obra de Eduardo Naranjo en España. Porque sí, está en la colección del Reina Sofía, pero no expuesto al público, como tampoco lo están otros realistas, siendo un Museo Nacional; está, y con vasta representación, en colecciones importantes como la de Masaveu; en museos de Japón, en instituciones nacionales y extremeñas. Pero, el realismo siempre encuentra impedimentos.

Ha tenido grandes exposiciones, como la del Centro Cultural de la Villa, 1993; se han publicado magníficas monografías sobre su obra: Serbansa, Lerner & lerner, Lunwerg.

Es académico de número de la Real Academia de Extremadura, participa en jurados, en los curso de la Complutense en El Escorial, en conferencias internacionales en China y Japón. Pero, siempre acecha una cicatería o el escamoteo de un premio, como si su realismo no hubiera llegado a la cumbre, como ya lo ha hecho, a la acmé de su dicción.

Es de agradecer que un hombre con su bagaje artístico y su potencial se sume  a la aventura, hermosísima en estos tiempos, de abrir ventanas nuevas, a través de las cuales se puede ver arte. Albricias para Sofía Martínez que nos regala esta Léucade, que rememora las andanzas de Odiseo y la tradición del mar Jónico;  el cabo Ledkada desde donde se entregó al mar Safo, negando el amor; o esa patria chica del poeta Sikelianos. Blanca como el mármol de Mantinea, Léucade es un mítico y glorioso espejo en el que reverbera la magia soñadora del realismo impecable de Eduardo Naranjo, su talento para perpetuar las huella del misterio o la ternura.

 

 

 

Tomás Paredes

 

Presidente de AECA/ AICASpain

 

 


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