carlota cuestaLa artista madrileña Carlota Cuesta, inaugura ahora, en la Sala de Exposiciones de la Diputación de Valladolid, una interesante muestra individual de su obra. Si analizáramos esta pintura, no sólo por lo aquí expuesto, sino por su conjunto con todo lo anterior realizado, pudiera pensarse que es una artista polifacética. Ahora bien, este adjetivo no tiene significación peyorativa alguna, sino todo lo contrario. A mi modo de ver, ella cómo todos los artistas dotados de excelente imaginación, y un interés grande por todo lo que sucede: observa, ensaya, experimenta, y esto la conduce a realizar, conforme a los nuevos tiempos, diversas variaciones, ya sean de forma, de contenido o de técnica. Vemos que existen, principalmente, dos razones que pueden explicar su artisticidad: una su interés personal por todo lo afín con la Naturaleza, con la Cultura y con la Historia y otra, quizá con menor grado de influencia, por su herencia genética: (nieta, hija, e incluso ahijada de artistas).

 

Lo aquí expuesto, sin tener en cuenta el tamaño de cada obra, e incluso si nos centramos en el formidable políptico de los, casi, cien pequeños cuadros reunidos, puede, al pronto, dejar sin facilidad de explicaciones al espectador. Y es que  nos damos cuenta, de que cada una de estas pinturas, contiene multitud de ideas que nos deberían de hacer pensar….    

Carlota Cuesta, pone en marcha grandes posibilidades de expresión. Tiene un gran acierto para componer todos los elementos que figuran en cada uno de sus cuadros. Logra así lo que podríamos denominar música del espacio, cuestión ésta que a los grandes arquitectos y escultores, históricamente, también les interesó con preferencia. Demuestra en su pintura, una formación artística cultural suficiente, para asimilar, no como mímesis, sino como sustancia propia, todo lo que le pareció importante del pasado. Así se ha interesado, como podemos observar en la exposición actual, por la práctica artística y el significado del collage, técnica que inició Picasso, históricamente como huída de la abstracción y recuperación de la realidad, cuando ideó su famoso bodegón titulado Naturaleza muerta con asiento de rejilla en el periodo de transición entre el cubismo analítico al sintético, es decir en 1911-1912,  momento que fue compartido y seguido con éxito por Picasso junto con Braque. Posteriormente, la técnica del collage a través del tiempo y hasta el momento actual ha pasado a ser, casi, una constante histórica. (1)  

Carlota Cuesta muestra una muy interesante creatividad en la composición de sus obras,        principalmente, en lo que respecta al collage. Observamos, que en la organización compositiva, lo que suele intrigar y de lo que, a veces, no encontramos razonamiento, a mi modo de ver, es el averiguar, con carácter general, los porqués de dicha obra. Ya que describir el qué y el cómo de la misma, siempre puede más o menos estar a nuestro alcance, pero no así el misterio oculto que genera dicha obra, es decir los porqués de la misma y sin olvidar el destino social, cultural, político, y en fin histórico, que podría cumplir con su ¿para qué?. Trataremos, pues de analizar algo de lo que aquí está expuesto y que Carlota Cuesta titula de manera intrigante, casi policiaca: Fragmentos, no identificados.    

 

Cuando inicié mi tesis doctoral, y empecé a escribir crítica artística, siempre agradeceré a Jorge Oteiza, el conjunto muy importante de explicaciones, no sólo sobre escultura, sino también sobre estética que en las tertulias le gustaba compartir con estudiantes y amigos. No creo sea casualidad, el recordar ahora, una de sus inteligentes charlas sobre  Kandinsky en “De lo espiritual en el Arte”, donde nos explicó la importancia y no sólo artística, que puede tener la sinestesia. Es curioso que saliéramos aquel día sabiendo cómo se podían escuchar los colores y como podríamos pintar los sonidos, cuestiones que nos parecieron muy interesantes hace muchos años, y que luego, casi, se olvidaron…. Instalados ahora en el siglo XXI,  vuelven a tener gran interés  y es que los fenómenos de la sinestesia servirán para continuar el estudio para la mejor forma de transmisión del pensamiento de acuerdo con las últimas tecnologías y con los procedimientos nuevos visuales de la comunicación actual, mejorada metodológicamente, gracias a la interacción sincrónica de los diferentes sentidos.

En la composición de una obra, el orden de lectura en cuanto al espectador, puede variar y obtener interpretaciones y sugerencias, según cada cual y su circunstancia, cómo hubiera podido decir Ortega y Gasset.  Aunque para los sabios teóricos de la antigua Gestalt, ahora muy tenidos otra vez en cuenta en la publicidad y en el diseño, dirían que en el cerebro existen estructuras especiales, y que para los estímulos no hace falta experiencia, contrariamente, a como pensaban empiristas y estructuralistas porque no se aprenden, se sienten. Esto mismo lo pensaría el teórico catalán Eduardo Cirlot, cuando decía que existían objetos materiales, estructuras, composiciones y formas que por sí mismas, son capaces de afectarnos.

En el caso concreto de lo expuesto por Carlota Cuesta, podemos observar, que, en sus composiciones, a veces se enfrentan con gran éxito, tendencias contradictorias. Los materiales están perfectamente reunidos no por un azar automático como ocurriría en el surrealismo y menos aún, como collages de un reade made de índole dada, o de arte pop, sino que los collages de esta pintora madrileña, muestran casi siempre una intencionalidad constructiva. Lo curioso es que parece existir una voluntad superior en sus composiciones, incluso para poder navegar en el mismo sentido, como Carlota Cuesta demostró con esos collages, como peces de madera, en la serie de sus ciudades sumergidas, que, titulados: Navegando la misma corriente, parecían superar democráticamente todas las contradicciones existenciales.

Para encontrar un símil de lo que esta artista es capaz de sugerir no se buscaría nunca adjetivar, diríamos de forma facilona, el tipo de artisticidad, de las obras,  diciendo: arte de desechos, arte pobre, arte encontrado, sin más, sino que se intentaría encontrar una cierta equiparación de semejanza entre los materiales de estos fragmentos no identificados, que aquí parecen moverse incrustados en un magma azaroso informalista, y ciertas manifestaciones sociales, heteróclitamente  ideológicas de la primavera política actual.

Los elementos dispersos que Carlota Cuesta recopila, originan, unos collages absolutamente personales de la artista, aun cuando en una revisión intencional estilística, creo que habría que establecer, una cierta aproximación de semejanza con el constructivismo histórico. Y es que los materiales de esta artista responden a una cierta organización preconcebida, construida a veces hasta con edificación gaudiniana a lo Parque Guell. Y según la estadistica predominarían los collages de cierta atenuada simetría, pacificación, discurso sensato, vuelta al orden, todo lo contrario a una ironía de subversión que, por ejemplo, sería la que podría observarse, en ciertos artistas de los que pusieron en práctica el grattage, el arañazo, la rasgadura, el llamado decollage.

Algunos cuadros de Carlota, los vemos realizados con fragmentos deshilachados, de  maderas corroídas, pero que, aun así, tienden a cortarse ortogonalmente y discurren en formas, casi, paralelas aunque sumergidas, en ese magma de tendencias opuestas, ya mencionado, de tipo informalista. Todo esto puede parecer ambiguo. Pero ya es también sabido que la máxima ambigüedad, se corresponde con un  máximo de expresividad. El collage aquí expuesto es muy especial. Sus materiales pueden ser objetos que la artista recogió, frecuentemente, en la orilla de ese mar, tan imponente y bravío como es el del Océano que baña el finisterrae en la costa gallega. También quizá sean fósiles de zonas abisales, restos de naufragios, maderas, posiblemente de buques hundidos, hierros, cristales, huesos, caracolas rotas, cantos rodados, fragmentos aun no identificados, como  vistos desde algún satélite y que esta artista acopla reunidos en una abstracción matérica informalista, sobre la que también podría haber dicho el gran crítico, escritor y poeta, Eduardo Cirlot: “la densidad es certidumbre y surge en la medida que la iconografía se disuelve”… y añadiríamos: en la noche eterna de una atmosfera mágica de conseguida estructuración lírico-compositiva-musical, que es capaz de sugerirnos, por sí misma multitud de ideas.

Esto es importante, y demuestra que en la verdadera artisticidad, por añadidura, e individualmente, en cada una de las obras al margen de su tamaño, puede resurgir  una  verdadera obra de Arte, sobre todo, cuando por su calidad se convierte, como aquí, en objeto de contemplación.       

Por/  Teresa Ortega Coca

Profesora Universidad, de Valladolid.

Miembro de la Asociación Internacional de Críticos de Arte

Academica de la Academia Internacional “Trinacria”

de Artes Letras y Ciencias en Italia

Socia de Honor del Ateneo de Valladolid (2009)

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(1)Ver sobre el collage, el muy completo y documentado tratado de Herta Wescher: La Historia del collage. Colección: Comunicación visual. Editorial: Gustavo Gili   

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