ARTISTA PLÁSTICA MULTIMEDIA: LINDA DE SOUSA

Dice la voz popular, (“Vox populi vox Dei”), que “el varón ofrece amor, pero busca sexo y la mujer ofrece sexo, pero busca amor”. Pero se ha constatado que siete de cada diez de las mujeres consultadas no echarían a faltar el sexo, incluso aunque no lo practicaran durante años.

De otra parte consideremos que no anduvo muy desencaminado el poeta Cesare Pavese cuando sentenció escribiendo “lo que distingue al hombre del niño es el saber dominar a la mujer. Lo que distingue a una mujer de una niña es el saber explotar al hombre”, usando inteligente y sagazmente su erotismo, añadiremos.

Quizás entre estos dos parámetros más o menos antagónicos se desarrolla la dialéctica en que se articula la realidad histórica de la prostitución: “La profesión más antigua del mundo”, por todo ello y, mientras exista indigencia en el mundo, fatídicamente inevitable.

Es un hecho: El sexo no es, en la mayoría de las ocasiones, la demostración del amor y menos su equivalente. De otra parte, enamorarse es una forma de sublimar determinados sentimientos y carencias, como el deseo sexual, la soledad emocional, el narcisismo personal y la inseguridad esencial. Varón y mujer se enamoran, en un momento dado, de quién alivia sus deseos y conflictos íntimos.

He aquí el por qué el hombre busca sexo y la mujer amor. El por qué el varón busca placer y la mujer amparo y sensualidad. He aquí, asimismo, “a contrario sensu”, por qué la mujer tiene un poder irresistible sobre la voluntad del varón: Por ello mismo existieron en la Hélade clásica, las heteras que dominaron a ilustres y poderosos varones, tal como Aspasia lo hizo con el gran Pericles. Por ello mismo también fueron admitidas y aún aduladas las cortesanas y las favoritas a lo Madame de Pompadour, que gobernaron reinos a través de reyes sumisos a sus eróticas. Ello explica que, como escribiera Alejandro Dumas padre, si se quiere saber del hombre es preciso buscar a la mujer.

Pero ¿qué ocurre cuando practicar el sexo no es gratuito? ¿Cuando el interés pecuniario se interpone en la relación entre el varón y la mujer? Es decir, ¿qué sucede cuando el sexo se prostituye por el dinero? ¿qué pensar cuando la mujer es obligada a prostituirse?

Las prostitutas han sido representadas en las diferentes artes y apreciadas de forma polisémica y contradictoria en un espectro que las muestran desde personas liberadas de moral, viles pecadoras, influyentes cortesanas, mentirosas y engañosas, ambiciosas sin escrúpulos, a esforzadas luchadoras que se abren paso por la vida desde la degradación y maternales mujeres que dan consuelo a los hombres que a ellas acuden buscando refugio de amores frustrados o compañía en soledades desconsoladas.

Petronio describe el sórdido mundo de los lupanares romanos, pero al tiempo que Gorgias nos recuerda a las meretrices sagradas, sacerdotisas en el templo fenicio de Astarté, donde la pasión venérea se contemplaba como el territorio donde habitaban los dioses Eros y Afrodita. En la literatura medieval las prostitutas son mujeres que engañan con falso amor y se llevan la fortuna del burlado. En el romanticismo la literatura da una visión idealista de la prostituta, como mujer dueña de su cuerpo y su destino.

Hay que llegar al realismo novecentista para encontrar a la prostitución ligada al mundo de la marginalidad, producto de la degradación social, si bien con las vanguardias de inicios del siglo veinte, la prostituta aparece por el contrario como una mujer liberada de prejuicios, no exenta de cierta cultura y dueña de su cuerpo: Esta mujer liberal no necesariamente cobra por sus servicios, pero frecuenta el sexo libre en choque frontal con la moral burguesa imperante hasta la postguerra de la segunda hecatombe mundial.

Se constata, que los escritores han rendido tributo a las mujeres anónimas que los iniciaron, les dieron placer y los turbaron a cambio de unas monedas. Su literatura ha tenido el efecto en cierta medida pernicioso de narrar la prostitución, explicándola como algo normal dentro del devenir humano y la ha dotado de un rostro idealizado, presentando a la prostituta ora como heroína, ora como villana.

Pero los fríos datos y los dolorosos testimonios nos hablan de violencia sexual, abuso infantil, esclavitud, infecciones y enfermedades endémicas y de la muerte que la vida prostibularia ha conllevado y conlleva con terrible cotidianeidad. Todo ello mediante el negocio de trata de personas para el tráfico del sexo que mueve una cifra superior a la destinada al tráfico de armas.

“Este código contradictorio tan próximo al melodrama, con que se vistió a la prostitución, tal vez sea uno de los mayores impedimentos para que el consumo del cuerpo resulte más visible y analizable que la oferta. Un largo camino falta por recorrer para que la idea de comprar personas merezca el mismo repudio que la esclavitud”, dice Liliana Viola en su ensayo “La metáfora más vieja del mundo”.

Y concluye señalando que “sin duda, estas dos caras del mismo fenómeno hablan de la complejidad de un tema que no puede ser encarado sino con la fantasía y no con la ceguera de ningún dogmatismo. Las ideas que cada grupo va forjando sobre cuáles son las necesidades básicas, por donde pasa la dignidad, los límites del consumo y el espacio de la intimidad, están siendo revisados constantemente”.

Linda de Sousa, artista luso-española de amplio espectro multidisciplinar, a partir de sus propias reflexiones sobre la situación de la mujer en las diversas sociedades del mundo, atiende a esta denuncia y llamada perentoria y angustiada, haciendo del erotismo, de sus símbolos, de sus fetiches y de sus representaciones, materia plástica, sensible y palpable y a través de ella hacer visibles todos aquellos conceptos que se predican acerca y sobre la prostitución, como fenómeno social subsumido en la tragedia humana, proponiendo algunas salidas a los distintos dramas involucrados.

La misma artista reconoce, -es un dato a considerar cuando se visite la exposición y se reflexione sobre sus contenidos y mensajes poliédricos-, que sus creaciones ven el erotismo desde un punto de vista femenino, lo cual no merma ni un ápice de certeza universal a sus postulados. Por el contrario los inviste de una perspectiva empática enriquecedora para el acervo conceptual sobre la materia que trata.

La muestra, comisariada por Tomás Paredes, estará en la Sala MU.SA Lab Arte, del 10 de Enero al 11 de Marzo del presente año, en la bella localidad de Sintra, aledaña a la capital lisboeta, en la vecina Portugal.

 

BENITO DE DIEGO GONZÁLEZ

Miembro de la Asociaciones Internacional, Española y Madrileña de Críticos de Arte

www.domusdidaci.blogspot.com.es

12.01.2015

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