Okada Atsuhiro

Mis amigos siempre dicen que la comida japonesa está poco hecha para dar mayor importancia al sabor original del ingrediente del que está hecha. Se trata sin duda de una afirmación correcta, y creo que es adecuada no sólo para la comida, también para el arte nipón.

Este joven fotógrafo japonés publicó en diciembre de 2014 un libro sobre el jardín de estilo japonés. En la condición limitativa de que el fotógrafo tiene que obtener sus fotografías para ajustarse a la temática propuesta en el libro, Okada Atsuhiro demostró su capacidad al máximo. Sus obras captan la sensación de la existencia del objeto, incluso de una simple piedra, y por ello me decidí a investigar su labor. Pese a que ha dedicado sus esfuerzos a diferentes tipos de fotografía, hablaré aquí únicamente de sus obras de paisaje.

Okada Atsuhiro

Sus fotos resultan realmente interesantes. En cada ocasión nos invitan a contemplar el punto de interés, la belleza, etc., desde el que Okada las ha captado. Por ejemplo, la foto con la chimenea tiene el punto de foco en el humo, ocultando el sol, mientras que la foto de la cascada lo tiene en la salida de agua. Es indudable que Atsuhiro no dispara indiscriminadamente hacia el objeto, sino que reflexiona sobre sus propios sentimientos para sacar a continuación la fotografía. Es decir, no fotografía únicamente como forma de mostrar su técnica, sino como medio para transmitir su sentimiento valiéndose de la técnica.

Como hoy en día existen cámaras de gran calidad, y numerosas aplicaciones de retoque fotográfico como Photoshop, muchos profesionales de la fotografía modifican el objeto que han retratado para, con la ayuda de estas tecnologías, crear algo propio, y aunque indudablemente la imagen resultante es bella, la obra no deja de tener cierto aire artificial. Pero Okada se vale de la técnica y la tecnología para destacar la belleza que ha observado y sólo cuando considera que ha conseguido destacar dicha belleza, su labor ha concluido. Por esa razón no hay un exceso de elementos artificiales, y con su trabajo logra transmitirnos sus intereses, sus emociones, sus sentimientos, constituyendo este factor la firma característica de Okada en sus fotografías.

Es cierto que aún es joven, y que le quedan muchas cosas por aprender. Por ejemplo, observando sus fotos puede verse que, aunque la imagen es hermosa, con cierta frecuencia las obtiene desde puntos de vista habituales, tal como han hecho otros fotógrafos. Igualmente, en ocasiones saca a relucir en sus obras un exceso de carácter, lo que provoca que el objeto de la belleza que ha encontrado resulte impreciso. No obstante, y a pesar de todo ello, el término de estas fotografías garantiza su carácter sumiso y aplicado. Seguirá esforzándose en su trabajo, así que habrá que prestar atención a este fotógrafo, Okada Atsuhiro.

Satoru Yamada

Asociación Española de Críticos de Arte

Our website is protected by DMC Firewall!