Tras demasiados años sin exponer en la ciudad donde realizó sus estudios de Bellas Artes, la tranquila Lausana, regresa a la actualidad el nombre de Juan Martínez, con dos exposiciones: una institucional, en el Espace Arlaud, y otra en la galería de arte Impasse du Phoenix ¡Un acontecimiento, en una ciudad- si no adormecida, silente- que rehúye levantar la voz, en lo que al arte se refiere. Un suceso artístico de altura por la entidad y el esplendor del contenido de ambas exposiciones!

Con rubro “Anagnórisis”, que vale por acción de reconocer, agnición, búsqueda en la memoria para reencontrarse con algo -un fragmento de vida, un olvido inexcusable, la ternura de la infancia bajo el musgo del tiempo- reúne en el espacio Arlaud, que fue Escuela de Bellas Artes de Lausana, un apabullante conjunto de obra reciente, con tres series extraordinarias: una acerca de Libia- ese “Nocturno” es soberbio-; otra, sobre la percepción con un ojo que hace de Polifemo, de foco, de conciencia y de corazón; y una tercera en torno a una expresión despectiva francesa “Peau de vache”, que alcanza un enigmático hechizo.

Si bien la obra es coherente con su trabajo anterior, hay novedades tanto cromáticas como formales. Puede más la fuerza del concepto que la belleza y plenitud del color, todo lo cual exige del intelecto una reflexión y una vibración de los sentidos. En sus formas hay una religación con las de las vanguardias, que hace esta obra heredera de la innovación, en un presente preciso que une épocas distantes, en pos de la percepción de la vida y los estados del hombre.

Se derrama la existencia entre el vivir y el pensar, entre el dolor por lo que sucede y la ilusión de mantener la esperanza. Bulle un lagarto azul oculto, un relámpago callado, que crea inestabilidad en el espíritu. Las telas calladas hablan, el espacio se hace atractivo y la mirada no deja de percibir mensajes que nos interrogan, que escuecen.

 

A la exposición, en tres plantas del Espace Arlaud, acompaña un catálogo bellísimo, cuidado, mimado, limpio, exquisito, en formato leporello, con textos del filósofo Rogelio Blanco y de la comisaria Françoise Jaunin; diseño de un gusto determinante y refinado de Werner Jeker, editado por la Association des Amis de Juan Martínez.

Juan Martínez, giennense de Navas de San Juan, estudió Arquitectura en Barcelona y se marchó a Suiza a mediados de los sesenta donde hizo estudios de Bellas Artes en la Escuela de Lausana. Ha hecho toda su carrera de pintor y escultor, en el extranjero, con grandes exposiciones en Venecia, Alemania, Suiza, Francia, Estados Unidos y esporádicamente en España.

Uno de los primeros valedores de su obra fue el escritor mexicano Carlos Fuentes, que escribió en torno a ella, la presentó y difundió. Y Francisco Calvo Serraller, de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Y Juan Gelman, Antonio Gamoneda, José-Flore Tappy, Caballero Bonald, con los que ha realizado libros. Cuenta con una bibliografía importantísima, amplia, y con una presencia en museos como el Guggenheim de Nueva York, Berlín, México, Sevilla, Atenas o en Fundación Maeght.

Uno de esos libros Tombeau de José-Flore Tappy y Juan Martínez fue leído por el poeta Jacques Roman en el Espace Arlaud el sábado 9 de marzo, ante una nutrida concurrencia, que también escuchó un largo poema, original del propio Jacques Roman, poeta suizo de fuste, reconocido y admirado.

La segunda parte de este acontecimiento se tiene en el Impasse du Phoenix, Place du Nord 8 de Lausana, con igual título, pero con una serie de papeles, 106x78 cm, realizados en el último año y medio, donde Martínez despliega una imaginación desbordante al tiempo que repasa muchos momentos de la historia del arte, pero sin ocultar sus señas de identidad.

Ahí están los símbolos de su trayectoria: los clérigos inquisitoriales, la T del tiempo, ecos del suprematismo y del simbolismo, sus ojos que acechan conductas, sus reducciones y máscaras, su esquematización de las formas y su mirada interrogante, como “Pensando sobre otra cosa” de 2017, acrílico sobre papel, 106x78’5 cm, que reproducimos.

La muestra del Impasse du Phoenix, elegantemente montada, con los papeles vistos sin enmarcar, pone el acento es ese reconocimiento, anagnórisis, de su pasado, como hombre y como artista, buscando esas raíces y ramas del azar que ahorman tanto el estilo como la idiosincrasia del autor. Lo resume el texto de Françoise Jaunin: “Peindre sur le fil du rasoir, comme un acte de résistence contre les laideurs du monde: voilà son choix existenciel”.

                                                                                                                   Tomás Paredes

                                                                                                   Presidente de AICA Spain

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