Esther Plaza Llorente

 

21/3/19 .- Madrid . Esporádicamente el destino nos descubre personas cuyo trabajo centellea por encima de la mediocridad  cotidiana, en esas contadas ocasiones conviene hacer un ejercicio introspectivo de calma y digerir detenidamente el plato que se nos presenta. He conocido recientemente a Gianna Prodan (Trieste, Italia 1931), pero este conocimiento incipiente mío de la autora, o hacedora, o poietés (ποιητής) como definió la antigua Grecia, no impide el gozo que me ha producido el descubrimiento de su poesía y utilizo la palabra “gozo” muy intencionadamente porque aunque no puede negarse la necesidad que este mundo digitalizado tiene de ciertas formas de hacer poesía: crítica, ontológica, preocupada en la materialidad de los conceptos, incluso épica… pienso que no hay mayor deleite en la cocina lírica de las palabras que la poesía hecha con la mirada y el oído limpio, la poesía que describe, se pregunta, dialoga y exalta la inmensidad e intensidad del desafío de vivir.

 

“Il Tempo Fuggitivo” y, hago un inciso aquí para celebrar el acierto del bilingüismo de la edición pues evidencia la musicalidad del poemario en el idioma materno de la autora, “El tiempo Fugitivo” es un canto vital tejido de hermosos y cristalinos poemas que nacen de una sensibilidad artística magníficamente dotada para reconocer en los pequeños acontecimientos, en el transcurrir de los horizontes y de los días el pulso nuclear de la Poesía con mayúsculas.

 Poemas no muy extensos, a veces casi haikus, que parecieran, por continuar con la analogía, un dulce postre para degustar complacidamente y dejarse, permitirse, imaginar el tiempo. Ese acontecer de la vida que ella compone con devoción al entorno del paisaje mediterráneo atravesando de parte a parte el poemario: Creta, Selinunte, Trieste, por recordar algunas de las ciudades que dan nombre a poemas en los que encontramos la luz del “Mare Nostrum”. El brillo de arenas doradas, los peces que platean la playa o las costas hechas de basalto donde rompen los remolinos de las olas….todas ellas son imágenes de figurativos cuadros pintados en suaves tonos cálidos, de lugares y escenas vividas o imaginadas al que también se asoma la añoranza de esos otros nombres aprendidos antiguos: Neptuno, Electra, Venus… que se conservan, quizá, gracias a su persistencia en las ruinas de aquellas ciudades donde el tiempo fugitivo, parece, ha entretenido unos siglos su pasear majestuoso.

Una lírica impregnadamente surgida de la experiencia vital y frecuentemente melancólica por el transcurrir del tiempo desde el recuerdo del sol de la infancia o el júbilo por lo compartido y seducida, de cuando en cuando, en la observación del empuje vigoroso de los eventos que pueblan la atmósfera y el paisaje natural como en esos poemas de días de neblina o lluvia que deslavan el color de aquel mar antes vestido de un azul pleno. A veces, eleva la voz para detenerse en alumbrar resquicios donde se condensa el misterio del afluir de los momentos, ese misterio atávico y presente que han frecuentado dioses y mortales.

Es la de Gianna una poesía, por así decirlo, llena de aire, un viento fresco porque delata un espíritu que ama la vida por encima de todo, aunque el tiempo la ha teñido del resonar de lo ya vivido, al fin y al cabo cada existencia humana no deja de ser una huella leve hecha de una brizna de polvo del espacio-tiempo…………

Con toda seguridad ha sido un imprevisto de ese tiempo fugitivo del que habla Gianna que nuestras briznas de polvo hayan coincidido con la obra de esta singular creadora, así que no deberíamos dejar pasar la oportunidad de sumergirnos en la lectura de un poemario que emociona a través de la evocación, la nostalgia y el júbilo por la alegría de vivir.                                                          

Madrid 21 de marzo de 2019

Esther Plaza Llorente

VISITAS AECA

2731811
Hoy
Ayer
Esta semana
Última semana
Este mes
El pasado mes
Total
504
1032
9634
2701395
32237
51347
2731811
Our website is protected by DMC Firewall!