Juan Gª Sandoval

Miembro de AECA

Cristóbal Gabarrón (Mula, Murcia, España, 1945) experimenta el vínculo con la tierra, el pasado y la memoria en su proyecto “Pieles” donde se adentra en concepciones relacionadas con la naturaleza, donde todos los seres vivos tenemos piel, somos piel, formamos parte de la madre Tierra, de un conjunto que está formado por capas y estratos, mantos… alterados hoy en día por la acción del hombre que ha dado lugar al cambio climático, de ahí la necesidad de actualizar y reorientar la relación del ser humano con el entorno si queremos conservar el planeta, discurso artístico que nos hace recapacitar sobre las formas y usos de las pieles (del planeta) y de la jerarquía de los valores actuales en la relación con la naturaleza, donde el artista sitúa al ser humano en el centro, como colonizador, devastador de los recursos naturales, nos invita a enfrentarnos al presente con su arte simbólico.

Gabarrón a través del trabajo de taller y la experimentación, crea metáforas de renacer, de florecer y de volver a la vida, a lo inerte a través del arte, así surge “Pieles”. El deseo de redescubrir la palmera, con su tronco y palmas, es un retoño hecho arte, formas que nunca volverán y donde crea una segunda piel. Es una acción de enterrar y de revivir, dos rostros de una misma moneda, dos pieles que se funden y se retroalimentan, consiguiendo que el arte no sea neutro y que aflore nuestra mirada que descifra la forma, es una piel humanizada, es una corteza natural, una envoltura de conocimiento, una piel hecha huella, aflorando una nueva vida, metáfora de la recuperación de la piel, todos somos piel y esencia.

 La exposición de carácter inédito se puede disfrutar hasta el 4 de mayo en la sala de la Ermita de la ciudad murciana de Fuente Álamo, la colección está compuesta por cincuenta y cuatro obras. Es un proyecto de empatía emocional y de reflexión artística, donde convergen arte, identidad y ecología.

El soporte de base para las obras confeccionadas es la “tábala”, porción de la parte inferior de la hoja de palmera, que queda en el tronco una vez cortada, al tiempo que se seca y se cae, quedándose vista la corteza de la palmera. Las “tábalas” que sirven de base a la acción plástica, formaban parte de la palmera del jardín del estudio del artista en Mula, ciudad que lo vio nacer, son fragmentos de su paisaje externo e interno.

 Gabarrón como mediterráneo y latino, no se abstrae de los múltiples significados de la palmera, los míticos, y los trasmitidos por nuestra cultura judeocristiana en los pasajes bíblicos (del Paraíso, de la vida y de la resurrección, del triunfo en la defensa de la fe, etc.…), por su forma es evocadora de fertilidad y de espiritualidad (elevación hacia al cielo, el infinito). Sin duda, nuestro artista no es ajeno a su visión que nos comunica sensaciones y emociones inconscientes en sus composiciones. En la exposición, dota a los elementos naturales reutilizados de una segunda vida, dando lugar a una convergencia de arte y ecología, son estructuras llenas de un primitivismo en las formas, reclama la atención sobre elementos a los que no se le había dado una calidad artística.

Gabarrón utiliza en las obras materiales de la naturaleza (concha, caracolas, piedras, plumas, huesos,…), pero también artificiales (malla metálica, clavos,…), introduciendo la idea que el mundo de las cosas materiales no han ganado la batalla a las sensibilidades, a la par que deja en la obra las diferentes huellas del paso del tiempo, de la acción humana, es la belleza de lo oculto, con su intervención de manera meditada y poética, establece un contacto con la esencia de la naturaleza.

“Pieles” son símbolos llenos de significados, conformando otras vidas, otras formas, obras que dota de artificio y naturaleza, entre lo divino y lo profano, llenas de silencios y pensamientos, transformados en esencias.

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