10 Visiones de Toledo

Jesús Cobo Ávila

En 1943 la ciudad de Toledo mantenía aún en España una enorme popularidad postbélica. En ese año, Benjamín Palencia pintó su vista panorámica de Toledo y ganó con ella la primera medalla en la Exposición na- cional de Bellas Artes. La obra se expuso algunos años —los de su funcionamiento— en el pequeño museo de arte contemporáneo de Toledo y se conserva ahora en el museo Reina Sofía.

La vista tiene innegables valores pictóricos: un cielo muy trabajado y vistoso (aunque efectista), un colori- do variado y agradable, de tonos templados y suaves, y una composición inteligente. Tiene, además, una factura suelta y relajada, que, en apariencia, le hace “más moderno”

Benjamín Palencia, Toledo, 1943, Museo Reina Sofía, Madrid.

que otros toledos de la época, como los de Enrique Vera, que nos parecen, sin embargo, de mayor calidad. El artista ha prescindido posiblemente de prejuicios teóricos para intentar la normalización o habituación del mito toledano. Para ello, plantea la representación de la ciudad como una entidad plástica, reduciendo en todo lo posible su prestigioso lastre cultural. La intención — buena en sí misma— era, sin embargo, innecesariamente limitadora. Y el resultado final es limitado. No se trata de una obra “típica”, ni costumbrista; pero resulta segui- dora (y con bastante fidelidad) de un modelo convencional, muy persistente, en el que se repiten unas referencias de eficacia segura: algo del caserío derramado en su cerro, la torre de la catedral, el alcázar desmochado, un colorido amable, una disposición (en lo posible) simétrica. El pintor ha prescindido, sin embargo, del río, eligiendo un punto de mira desde el que resulta inaccesible; este sacrificio resulta original.

Benjamín Palencia, pintor de grandes recursos y de sorprendentes intuiciones, era un artista habilidoso, con gracia para asimilar y reflejar “modernidades”. Podemos preguntarnos si en su Toledo de 1943 se planteaba algún tipo de renovación en la representación plástica de la ciudad o si, simplemente, procuraba acomodar su imagen —entonces muy emotiva— a los gustos y a las limitaciones que podían sospecharse en un jurado de la Nacional. El pintor conocía bien la morfología de la ciudad; la había contemplado mucho. No sé con qué nivel de simpatía. Porque su Toledo me parece anodino, pintado sin entusiasmo y sin cordialidad, con más voluntad que ímpetu; una visión poco sincera, es decir, poco visión.

Una de las impresiones más rotundas que suele producirnos la contemplación de Toledo es la de una enorme complejidad a la que da sentido unitario una inex- plicable armonía. Esta misteriosa cualidad superadora es lo que muchos han llamado “el secreto” de la ciudad. Que no se alcanza en este cuadro, donde el detalle urbano prevalece. Lo que, en realidad, ha hecho Benjamín Palencia es un retrato de Toledo, en el que la ciudad es motivo o pretexto del arte, pero sin que el artista llegue a sentir frente a ella una imperiosa necesidad expresiva. Algo similar le había ocurrido con una obra anterior, Toledo de noche, de 1930, en el mismo museo. Aunque más ambicioso que el de 1943, Toledo de noche —muy cercano a la estética surrealista— no pasa de ser un ensayo con el que su autor pretendía ejercitar un vanguardismo aprendido. La obra, vistosa y hábil, ni nos sorprende ni nos emociona.

Toledo (1943), cuadro de grandes dimensiones, apabulla por lo grandón y fosilizado; me ha parecido siempre un toledón aburrido y triste. Su objetivo fue agradar -y lo logró, sin duda— a unos espectadores que se presumían mediocres. Por eso mismo, el pintor ha aceptado escasos riesgos. Su buena factura produce una cierta sensación de modernidad, pero contenida, discreta. Tal vez, en su momento, emocionó; pero no es obra emocionante. La reducción y simplificación de las formas, hecha con intención expresiva, que trataba de introducir en la pintura de paisaje elementos irónicos o incitar al contemplador a un regocijo de la imaginación, se han hecho aquí con cautela. Ese camino, que luego muchos siguieron sin ella, me ha parecido menos fecundo que el de la franca deformación expresionista.

VISITAS AECA

2776396
Hoy
Ayer
Esta semana
Última semana
Este mes
El pasado mes
Total
202
1454
4202
2752869
28815
48007
2776396
DMC Firewall is a Joomla Security extension!