APROXIMACIÓN A JACINTO HIGUERAS FUENTES

Miguel Viribay

 

Hijo de Modesto Higueras Curiel y de María del Carmen Fuentes Martínez, Jacinto nació en Santisteban del Puerto (Jaén) el 22 de febrero de 1877, y falleció en Madrid el 20 de noviembre de 1954. Vivió 76 años y casó dos veces; la primera en 1909, con Juana Cátedra, con quien tuvo tres hijos: Modesto, director de teatro que compartió con Federico García Lorca la celebérrima Barraca y, al otro lado de la guerra,  director del Teatro Universitario Español; Luis, farmacéutico, y Jacinto, también actor en  la   Barraca  lorquiana, estudiante de Filosofía y, finalmente, significado escultor ya fallecido; celebró segundo matrimonio con Dolores Domínguez Palatino: prestigiosa violinista presentada  por el pintor Cristóbal Ruiz Pulido (Villacarrillo, Jaén, 1881-1962), con la que casó  el 17 de junio de 1922.  Mujer de esmerada cultura,  muy introducida en los ambientes intelectuales madrileños de la época que, además de ocupar las horas más sombrías del escultor, supo poner  orden en la vida de Jacinto y aumentar la familia con tres nuevos  hijos: Augusto, Andrés -un niño que a los cinco años toca el piano magníficamente y a los diez, muere en los brazos de Federico García Lorca, después de representar a Mozart joven en una obra de teatro- y Mari Lola, concertista de arpa que, posteriormente,  viró a otros horizontes profesionales; personas, en fin que nutre esta saga de artistas originarios de Santisteban del Puerto, aliento constante del artista, cuyo primer reconocimiento profesional fue la Mención honorifica otorgada en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1897; esto es, cuando el escultor había cumplido dos decenios y aun trabajaba en el  taller de Agustín  Querol, del que pasó al de Mariano Benlliure. En 1910, obtuvo Segunda Medalla por un estudio previo al relieve de la gesta de Bailén  que figura en el Monumento a las Batallas erigido en Jaén en 1912 con el respaldo de José del Prado y Palacio. Obra, ciertamente de redoblado empeño, de cuya importancia avisa Salvador Compán en Jaén, la frontera insomne. El escritor ubedí da noticia del monumento alzado en recuerdo de dos de las grandes batallas acometidas en esta provincia. Monárquico y convencido liberal, Higueras Fuentes, deja huella de lo acaecido en Las Navas de Tolosa a través de un embravecido guerrero confidente con su rey cabalgando bajo el ondear de la bandera. Por lo que hace a la gesta de Bailén, muy agudamente, el artista acentúa a un embravecido español en representación del pueblo, quien, navaja en mano, acomete la derrota del francés invasor. Así un Higueras que comulga con Francisco de Goya bastante antes que con Casado del Alisal al pie de una columna coronada con victoria alada y casi voladora.

 

“SAN JUAN DE DIOS”

Si la cabeza premiada en 1897 preludia la disposición del maestro de Santisteban del Puerto a la hora de encarar la hechura de las figuras de los grandes altorrelieves del referido Monumento, no es de menor certeza el enhebramiento de tal poética en piezas como Manijero andaluz, Terrateniente Andaluz … y, claro es, también su aliento, cierto que más sosegado y transcendente, en la modernidad silente que habita del soberbio San Juan de Dios. Sí, Higueras esculpe una serie de cabezas de más que solvente hechura que tienen que ver con las dos piezas citadas y también con Andaluz veterano de la guerra de África, obra adquirida por el Estado según propuesta del tribunal de la Nacional de 1917, propiedad del Museo del Prado y hoy depositada en el Museo de Lugo, previas al San Juan de Dios. Excelente escultura en madera de nogal premiada con Primera Medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1920, modelada el  año del fallecimiento de Juana Cátedra (20 de junio de 1919), dejando  un resignado doler en Higueras que, en alguna medida, habita esta singular pieza, cuyo  naturalismo tiene que ver con el realismo actual más remansado, saludadaasí por Bernardino de Pantorba: “A nuestros recios imagineros se acerca, por virtud de su emotiva figura de San Juan de Dios, el andaluz Jacinto Higueras. El dominio que tiene Higueras de su oficio -oficio estudiado a fondo, en silenciosos años de labor- no queda reducido a la excelencia de la técnica. Por toda la obra de este escultor circula un aliento apasionado de arte, una onda viva de espiritualidad. El admirable San Juan de Dios nos ofrece la elocuencia clara de su ejemplo”. Sí, la lectura de su Discurso de Ingreso a la Real Academia de San Fernando el día 23 de octubre de 1944 en torno a Juan Martínez Montañés, enseguida deja percibir la sensibilidad del escultor, luego de algunos años y en entrevista de Florencio Gómez Ortega, manifestada así: “…creo haber contribuido con mi esfuerzo continuado al redescubrimiento de la tradición imaginera española. La estatuaria religiosa que estaba en manos de los santeros, ha vuelto a refugiarse en el estudio de los escultores, sagrado lugar, del que nunca debió salir”. 

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