PEQUEÑAS  CHARLAS  CON…

Cinco pregintas a AMPARO MARTÍ

Gianna Prodan

Sumamente difícil resumir en este espacio tan breve el amplísimo curriculum de Amparo Martí. Baste decir que en el Madrid de los 60 fue uno de los más importantes iconos del arte de vanguardia y aún lo sigue siendo para todo aquel que quiera profundizaren en el estudio de esas décadas del despegue de las vanguardias.

Por aquel entonces, al principio de los años 60, Amparo Martí se dio a conocer mientras estaba desarrollando unas interesantes actividades culturales en el País Vasco, cuando en 1962 fue llamada por los propietarios de la Librería/Galería Neblí ofreciéndole el encargo  de dirigir la Galería en cuanto el director anterior debía ausentarse de Madrid. Imagino la sorpresa y hasta, quizá, cierto desconcierto que tuvo que experimentar Amparo Martí que, aunque Licenciada en Filosofía y Letras en la especialidad de Arte, no tenía ningún contacto ni conocimiento directo de ese mundo. De toda forma, conociendo a nuestra entrevistada como la conozco, estoy segura que no se perdió de ánimo y al poco tiempo estaba efectivamente en Madrid como directora de la Galería

Pero vamos a someterla ya a nuestras cinco preguntas que (espero se me perdone en este caso serán seis) de forma que sea ella misma en tomar la palabra..

 

1) En una época en la que en España el panorama artístico se centraba completamente en la Escuela de Madrid, tú, desde la Galería Neblí diste un inestimable impulso a su modernización. Me interesa que me describas el ambiente artístico que encontraste en tus inicios  y cómo dirigiste tus primeros pasos en ese mundo para ti, entonces, tan desconocido.

En ese momento, que desde la Galería Biosca se tenía puesta toda la atención en la Escuela de Madrid y en que el arte moderno era casi un tabú, yo por el contrario desde el principio aposté directamente por la vanguardia. Ello propició enseguida que todos los vanguardistas se reunieran alrededor de la Galería Neblí donde encontraron su propio espacio. Eran todos ellos unos jóvenes artistas, unos estudiantes de arquitectura, músicos, críticos, escritores…

Sin citar más que unos pocos nombres, recuerdo a los críticos Gaya Nuño, Antonio Bonet Correa, Pepe Hierro,  Campoy, Castro Arines,  a los pintores Pancho Cossío, Cuixart, los escultores Planes, Subirach, Venancio Blanco, García Donaire, Montaña, Cruz de Castro y un larguísimo etcétera. Al calor de nuestro entusiasmo juvenil se empezaron a desarrollar todo tipo de actividades artísticas desde exposiciones, reuniones, encuentros, conferencias, seminarios, etc dentro del lema de la Integración de las Artes que fue nuestra bandera. Y siempre con el mismo título de Integración de las Artes se editó también una pequeña revista. Fue una gran lucha para la cultura, pero como tantas veces, muy poco comercial.

2) ¿ Pero cómo fue posible que una chica tan joven e inexpertas como eras tú, así, de pronto, accedieras a todo el cúmulo de información necesaria para poder desarrollar esa importantísima labor? ¿Cuáles fueron los cauces que te condujeron a ello?

En aquel momento, tras tenerse que ausentar el anterior director de la galería, Jaime López Asiaín, me llamaron a mí en el deseo de ir apostando por la juventud, pues entonces yo tenía tan solo veintinueve años. Pero a parte de mi licenciatura en Filosofía y Letras en la especialidad de arte, confieso que no tenía experiencia alguna. Así que empecé literalmente desde cero. No había visto nunca a un artista en carne y huesos, por lo que, además de tenerme que informar rápida y exhaustivamente, tuve que hacer gala también de mucho atrevimiento. Al principio se me dio el apoyo de una asesora pero muy pronto empecé a acumular experiencia y pude volar con mis propias alas guiada por mi propio instinto.

3) Me interesa que des un pequeño repaso a cómo había evolucionado el mundo del arte en 1969 cuando se decidió cerrar Neblí. 

Bueno, primeramente tengo que recordar, por justicia, que en aquellos años no fui yo la sola en apostar por la vanguardia. Un papel muy importante lo tuvieron también Juana Mordó y Carmina Abril.

Toda la labor que se estaba desarrollando en la Galería Neblí hacia 1969 había ido fructificando. Su influjo en el mundo artístico y social del momento, más la atención que había llamado sobre el mundo cultural y del arte y el mundo de la crítica, despertando también el coleccionismo, había dejado una profunda huella. El arte de vanguardia no sólo había conseguido su espacio mas se había hasta puesto de moda.

.A pesar de todo la Galería Neblí se cerró sobre todo por falta de rentabilidad en cuanto, a pesar de tantas y tan importantes actividades y de su gran proyección artística y social, se vendía muy poco.

4) Ahora que han pasado tantos años ¿cuál de las actividades que desarrollaste en aquel tiempo recuerdas con más satisfacción?

El acercamiento (subraya con calor). Sobre todo creo que lo más importante fue el acercamiento que se propagó a nuestro alrededor. En Neblí se reunieron a los artistas de vanguardia, se acercaron a los críticos, a los arquitectos, a los jóvenes estudiantes, al mundo de la cultura y de la sociedad porque el calor que desde la galería se propagaba a nuestro alrededor facilitaba enormemente la difusión del arte.

5) Y ¿después de Neblí intentaste renovar aquella experiencia?

Sí. Desde 1970 hasta 1984 dirigí la Galería Ramón Durán, pero allí se tenía una línea más conservadora así no puede llevar ya la misma labor de antes y tuve que amoldarme a un patrón más convencional. Mi pequeño desquite fue acercarme más profundamente al arte naïf que, desde luego, ya me había interesado anteriormente por consejo de Fernando Zobel.

6) Una última pregunta aunque con ella se salga un poco del formato habitual de estas entrevistas: En tu opinión ¿cómo y por qué hemos llegado en España a ese estado actual tan frustrante de la cultura y del arte?

Cuando a través e la galería Neblí yo empecé a asomarme al mundo del arte éramos muy pocos en ocuparnos de ello: Juana Mordó, Carmina Abril y, modestamente, también yo. Como te he dicho el arte de vanguardia era mirado sospechosamente. Era casi tabú.

Las tres, desde nuestras distintas galerías, trabajábamos intensamente con amor, entusiasmo y con una absoluta dedicación hasta que el arte empezó a levantar alas.

Luego, en los años 70, surgieron de pronto, como hongos, infinidad de galerías pero sin vocación, sin intuición, sin experiencia o sobre todo sin alguna idoneidad por parte de quienes las regentaban (y Amparo recalca mucho la palabra idoneidad). Fue un auténtico boom de galerías transformándose todas ellas solo en unas tiendas de arte.

Poco después, en el abonado campo del arte, sobrevino la invasión de las entidades y administraciones públicas, de los lobbies sociales o políticos, los bancos, empresas, etc. con lo que se llegó a los enchufismos, a apoyar, comprar y contratar a los artistas por recomendaciones, influencias, intrusiones, pequeñas corrupciones y manejos espurios. Personajes completamente ajenos al arte dirigían la atención de su entorno oficial hacia pintores o escultores amigos o familiares. Con ello se llegó a mercantilizar todo llegándose así el actual desencanto y alejamiento.

Porque todo ello contribuyó a deformar y a desvirtuar completamente el mundo del arte, cosa que me ha dolido y aún me duele mucho

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