PEQUEÑAS CHARLAS CON…

CINCO PREGUNTAS A ROSA MARTÍNEZ DE LAHIDALGA

Gianna Prodan

 

Aún me sorprende –aunque ya no debería sorprenderme- la intensa actividad desarrollada por algunas mujeres en el campo de la cultura y del arte además de haber sido madres y haberse ocupado de su casa, con lo que todo esto conlleva.

Pues Rosa Martínez de Lahidalga tras su licenciatura en Ciencias de la Información y Graduación en Artes Liberales (Universidad de Navarra) además de trabajar toda su vida en el Ministerio de Cultura, y de ejercer la crítica de arte en revistas como La Estafeta Literaria  y Bellas Artes, tiene en su haber la publicación de una veintena de libros de los que ama subrayar sobre todo Gustavo de Maeztu (Ministerio de Educación y Ciencia) , el libro sobre  Rafael Díaz Llanos: un humanista del siglo XX donde desarrolla una amplia mirada sobre la pintura abstracta, su estudio sobre Meriem Mezian  profundizando sobre la cultura bereber y el papel de la mujer en esa sociedad, o Cien años de la Asociación Española de Pintores y Escultores, asociación de la que ha sido presidenta hasta fecha reciente.

Ha ganado importantes premios nacionales e internacionales de los que recordaremos el Premio Internacional de Ensayo de la Academia Europea de las Artes; el Premio a la Crítica de Arte otorgado por el Centro Catalán de Arte Contemporáneo, la Gran Cruz al Mérito Militar con Distintivo Blanco del Ministerio del Ejército por su apoyo a las artes; ha sido Comisaria de la Bienal de Florencia; dirigió en el Escorial el Curso sobre las Vanguardias en España organizado por la Universidad Complutense de Madrid, etc.

1. Rosa, yo te he conocido, creo, por los años setenta cuando publicabas tus consideraciones sobre el arte en varios  periódicos. ¿Qué ha pasado para que actualmente la prensa casi no se interese en absoluto por el mundo del arte?

     -El panorama artístico contemporáneo no se entiende hoy, como bien sabes, sin lo que se ha dado en llamar la institución artística dentro de la que se encuentran artistas, museos, galerías, bienales y ferias, además de los críticos y curators  o comisarios  de arte. Los periódicos han reducido el espacio dedicado al arte y han desaparecido importantes revistas culturales en las que se le daba cabida. Se da noticia de exposiciones organizadas por instituciones museísticas punteras de carácter nacional e internacional, de bienales y ferias, de cotizaciones estelares en subastas, pero no se sigue el latido diario del arte a través de las exposiciones o mediante el trato personal y la visita del crítico al estudio del artista, como se hacía hasta hace muy poco.

 Asistimos a una  sucesión vertiginosa de noticias de carácter general, en tanto que disminuye el espacio para la reflexión y el pensamiento. Mucho menos se ocupan los medios, de  dar noticia de lo que es y significa el arte. La sociedad ha cambiado y mucho tiene que ver con ello la globalización y el aluvión informativo que apenas nos permite ejercitar el pensamiento sobre lo que sucede.

 

2. Además me parece que en el momento actual el término mismo de cultura ha venido difuminándose, y hasta casi corrompiéndose, al incluir conceptos que anteriormente le eran ajenos. Valga el ejemplo del mismo Ministerio de Educación y Cultura del cual, en mi opinión, su cometido no es la educación  sino la instrucción.  ¿Qué opinas sobre el momento actual de la cultura en España?

 -La forma de vida actual genera una cultura masificada que está regida prioritariamente por un mercado de consumo y ocio programados. A partir de los años ochenta asistimos a una cultura de la mirada - videos, televisión, fotografía, etc.   Vivimos  un tiempo en el que las humanidades no están en alza. La filosofía apenas tiene lugar y se menosprecia la cultura que va más allá de lo que es  mero entretenimiento. La cultura en España aparece hoy como un campo en el que apenas se escuchan  voces que alertan sobre su trivialización. Parece que hemos dejado de plantearnos cuestiones que es esencial abordar tanto desde el yo individual  como desde una sociedad que se enfrenta hoy a retos impensables y a un incierto futuro.

 

3. Entonces, en el estado actual de las cosas ¿cuál es aún la función del crítico de arte  y cuál debería ser su labor?

-El crítico responde a una vocación que le mueve a  atender aquello que, partiendo de la vida real y nacido de sus conflictos, le es dado a conocer como manifestación creadora traspasando los límites de la realidad de la que  procede a la en que se transforma. Juan Eduardo Cirlot, a propósito de  la crítica de arte hablaba de un género muy extraño que llamaba de la complicidad. Aludía con él a la comunicación y entendimiento que debe establecer el crítico con el artista y su obra. Una complicidad que comparto y que  se advierte en el plano “metafísico y espiritual”. El crítico  ha perdido  parte de su capacidad de influencia social, lo cual no significa que haya dejado de ser necesaria su presencia tanto cerca del artista como en los medios. En nuestros días ve limitado en gran medida su papel de informador pero no puede dejar a un lado la valoración y la reflexión. Hablo de una crítica centrada en la constante aproximación a la obra de arte y un situarla en el contexto del panorama en el que se mueve, haciéndola más próxima al público.Ello supone  una actitud de alerta ante cuanto sucede en el terreno de la sensibilidad y del pensamiento. La función de la crítica de arte ha sido y seguirá siendo comunicar y ayudar a descubrir la esencia del arte como descubrimiento intuitivo de lo existente invisible - o de lo posible – allí donde se manifieste.

 

4. Hace unos días hablando con una amiga, que yo creía bastante culta, me sorprendió y hasta horrorizó, créeme, oírla defender el criterio de su nieto que no veía la necesidad de estudiar algunas asignaturas como la historia, las ciencias sociales o las ciencias naturales en cuanto actualmente se puede encontrar todo eso en internet. Si tuvieras que decir unas palabras a estos jóvenes en defensa de la cultura ¿qué alegarías y cómo la definirías?

-Todo está en los libros, decía una canción que hace unos años hizo célebre un programa sobre literatura en televisión española. Pero que esté en internet o en los libros no significa que la persona haya hecho suyo el conocimiento en la materia buscada, es decir, lo haya digerido y asimilado. A esa juventud que citas creo que le falta una base cultural cuya carencia puede ser atribuida a un deficiente sistema educativo y al propio entorno. En cualquier rama del saber  el aprendizaje es indispensable y precede al conocimiento.

 

5. Y ¿cuál les dirías que todavía es hoy la función de las ciencias humanísticas?

 -George Steiner, filósofo y matemático francés galardonado con el Premio Príncipe de Asturias, en su ensayo La Gramática del Arte plantea un análisis, al igual que han hecho otros pensadores contemporáneos,  sobre el sentido último de nuestra cultura: sobre el giro que ha tomado la creación hacia la ciencia y la tecnología alejándose de la cultura de la palabra; sobre el cansancio del humanismo y las contradicciones de una civilización incapaz de  dar sentido a las cosas. En el área del saber las ciencias y las técnicas punteras son dominantes y los científicos son hoy quienes están llenos de esperanza en sus conquistas futuras. Sin embargo el saber científico no es todo el saber. Siempre ha estado en competencia con otro tipo de saber llamado narrativo  cuyo modelo está ligado a ideas de equilibrio interior y de convivencialidad. Ya. Aristóteles dijo que el poeta tiene la ventaja de expresar lo universal. Poetas o artistas pueden además recordar que la mayor energía del hombre no proviene de sus dínamos sino de sus sueños. El poeta, el artista y el intelectual pueden contribuir a evitar que el hombre llegue a convertirse exclusivamente en la imagen de sus maravillas electróni­cas o científicas.

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