G. Yuste

En el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, tras varios días hospitalizado, el 9 de enero, a los 79 años, ha fallecido el pintor G. Yuste. Así firmaba. Su cotización no es internacional, su nombre no es conocido como debiera, no obstante es probable que sea el artista español coetáneo que más obra repartida tenga por todo el mundo. Gusta mucho su obra en esmalte sintético, titanlux, que manejaba con espátula y palillos con algodón para dar las sombras, produciendo esos paisajes urbanos, sobre todo, de aspecto abetunado y romántico, que están en miles de rincones distantes del ancho mundo.

Gumersindo Yuste García, Torrecillas de la Tiesa (Cáceres), 18 de julio de 1936, nació en momento hostil para los suyos. Su padre, comunista diáfano y mítico, estaba en prisión por la única razón de ser comunista y le conoció años después. Anastasio Yuste, el padre, de medio rural pobre, al saber que dos de sus hijos querían ser pintores, les buscó un maestro, como pudo, con esfuerzo ímprobo. Ese maestro, al que llevó a vivir a casa con ellos, era Juanjo Narbón.

A partir de ahí, el campo, las cabras y la pintura. Premios y alabanzas para unas faculta-des evidentes. Luego, lazarillo y ayudante de Eulogio Blasco, pintor sordomudo. Al final de los cincuenta emigró a Madrid y aquí se colocó de mozo sanitario y enfermero, al tiempo que siguió estudiando: Círculo de Bellas Artes y Casón del Buen Retiro.

Eran tiempos grises, de penurias. No tenía ni para una gabardina, que le regala Pedro Mozos, al verlo a cuerpo gentil en invierno. Trabajo, pintura, esmaltes, que vende en El Rastro, Calle de los Pintores. En sus manos muere Casona y Carmen Amaya, a quien amortaja. Su técnica se estiliza, su pasión se acendra y los esmaltes vuelan por cientos, por miles, desde El Rastro a América, Norte y Sur; África, Europa, Asia y Oceanía. El hospital, el óleo, expone. Crea la galería Cema, donde se reúne un núcleo de pintores y escritores importantes: Fermín Santos, Viana, Juan Ruiz, Felix Herráez, Pedro de Castro, Montañés, Narbón, Perdigao, Escanet, Esther Ortego, Juan Montesinos, Arnau …José Atienza, Umbral, Ángel Úbeda, Lucrecio Pérez Blanco, Pepe Iglesias Benítez le hace un soneto soberbio.

Exposiciones en EE.UU., México, Sidney, Japón-dos viajes-, Estoril-llega a Lisboa el día que estalla la Revoluçao dos cravos-. Pepe, el hallazgo de Pepe a quien da cobijo en el estudio. De su obra escriben: Rafael Duyos, César González Ruano, Leocadio Mejías, García-Viñolas, Pedro de Lorenzo, Campoy, Narbón, Juanico el Gallina, Zoido, Manuel Vaz Romero, los contertulios de El Rato y Francisco Lebrato Fuentes, le dedica, en 1997 una monografía excepcional, cariñosa, estuosa, amante, “Yuste. Vida y obra”.

Ilustra libros, como “La ciudad anclada” de Gregorio Marañón o “Tipos y costumbres del país de los batuecos” de Mariano José de Larra; portadas de libros, poemas, cartas. Y pinta, ese expresionismo lleno de fuerza y dramatismo, que le justifica, le salva. Estos tres últimos años, el cáncer se ensañó con él, lo ha vencido, pero queda su nobleza, su sobriedad, su ética, su humanidad, su ternura, como una almáciga palingenésica. Siento orgullo de haber sido amigo de un hombre limpio. Para Irene, sus hijos, sus nietos, mi consideración y mi alegría de haber tratado, tanto tiempo, a un hombre tan de veras, de izquierdas, solidario, que vivió con intensidad, con emoción, trocando sus sueños en realidad y que además hacía arte.

Tomás Paredes

Presidente de AECA/AICASpain

DMC Firewall is developed by Dean Marshall Consultancy Ltd