Tomás Paredes

Presidente de AICA/Spain

 

El domingo 29 de enero de 2017, fallecía en Madrid, a los 89 años, Fernando Mora, gestor cultural, a través del desarrollo de esa función en la Obra Cultural de La Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid, germen de lo que sería la Obra Social de Caja Madrid, hoy Bankia.

Fernando Mora Carrascosa, Madrid 1928, estudia Empresariales y se diploma en Organización y Métodos, iniciándose como administrativo de Sanidad y luego de Correos. Por oposición es nombrado Administrador de la Caja de Ahorros de Madrid, donde realizará su carrera profesional hasta su jubilación. Más tarde sería nombrado Jefe de Personal y luego Secretario de Dirección.

Siendo Director General de la Caja, Guillermo Escribano Ucelay, en 1970, le encomien-da a Fernando Mora la formación de la Obra Cultural y su dirección, así como la del Museo Histórico de la Caja, que fundó un hijo del escritor don José María de Pereda.

 

Fernando estudia lo que comienzan a hacer otras Cajas, más sus aportaciones y monta una Obra Cultural, que conoció un esplendor extraordinario entre los 70 y los 90. Desde 1975 a 1998, la Obra Cultural bajo la dirección de Fernando Mora despliega una actividad importantísima: miles de exposiciones de arte plástico, concursos con jurados de prestigio, recitales de poesía, ediciones, representaciones teatrales, conciertos, cine, aulas de música, cerámica y recitales de flamenco, que en esas fechas se encontraba un tanto en los márgenes.

La acción de la Caja se extendía no sólo a Madrid, sino también a Barcelona, donde tenía espacios propios, y a otras partes de España donde se fue implantando la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid. A capitales y pueblos llevó las figuras de Montoliú, Pedro Iturralde, Federico Mompou, García Abril, Xavier Montsalvatge, Rodrigo o Villa-Rojo, por no citar sino a los más señeros, con quienes mantuvo una gran amistad, porque si amaba todas las manifestaciones artísticas, ninguna tanto como la música.

Tras su jubilación, poco a poco, la Obra Cultural se fue transformando en Obra Social y al final en Fundación; la Caja entera se convirtió en otra entidad llamada Bankia, con la historia reciente que todos conocemos.

Con el paso del tiempo y el cambio de la entidad a la que había servido, su figura se fue diluyendo y hoy era un ignorado de las generaciones medias y jóvenes, pero en los años setenta a noventa jugó un papel esencial, siempre ejerciendo un criterio plural y concluyente, en el que tenía cabida el más amplio concepto de creatividad.

Caballero, probo, socarrón y aparentemente distante, leal y decente, era un hombre cordial, abiertas sus antenas a todo lo que pasaba y propiciando todo lo que intuía. Lector agudo, melómano- soy testigo de la gratitud que le guardaban los compositores e intérpretes, más que otros artistas-. No era el reparte dádivas, sino el amigo de poetas, críticos, escritores, ceramistas, músicos, cineastas, actores a los que ayudó a manifestarse, a realizarse, cuando no a fraguar un nombre.

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